La cúpula y las paredes del icónico templo de San Laureano, edificado desde 1779, son las que de acuerdo con el párroco Hernando Uribe podrían colapsar tras las afectaciones ocasionadas por la humedad. Esta es una de las pocas construcciones antiguas que quedan en el centro de la ciudad y que día a día recibe a centenares de creyentes y turistas dado su valor religioso e histórico.
«El templo está en riesgo de colapsar. Esta es la única edificación antigua que queda en el centro de Bucaramanga y vemos con tristeza el poco apoyo por las autoridades que dentro de sus mandato se encuentra el preveer el cuidado del patrimonio de la ciudad», aseguró el párroco.
De acuerdo con Jerson Jaimes, historiador de la Universidad Industrial de Santander, durante los 244 años de historia, la iglesia San Laureano ha sido testigo de los hechos más importantes de la capital santandereana, pues su ubicación le ha permitido ser partícipe de los hechos históricos más relevantes de Bucaramanga y Santander.
«Hechos que marcaron la historia de la ciudad sucedieron en este templo y es por eso que con el paso de los años ha adquirido una relevancia enorme para la historia y la cutura de Bucaramanga. Alrededor de este templo se fue conformando lo que hoy conocemos como la capital santandereana», indicó el historiador.
Cabe recordar que desde su edificación en el siglo 18, el icónico templo ha contado con tres renovación y desde el 30 de enero de 2010 hace parte de los bienes de interés cultural del departamento.


