ESTUDIANTE DE BUCARAMANGA FUSIONA CINE DE TERROR Y GASTRONOMÍA PARA CREAR EFECTOS ESPECIALES COMESTIBLES

10 de junio de 2026
Por: María Eugenia Mejía   Del terror a la alta cocina, una estudiante bumanguesa que transforma la creatividad en arte y emprendimiento desde Bucaramanga surgen nuevas formas de crear, innovar y contar historias. La cultura y la creatividad encuentran caminos inesperados cuando el talento se atreve a romper los límites entre disciplinas. Ese es el […]
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Por: María Eugenia Mejía

 

Del terror a la alta cocina, una estudiante bumanguesa que transforma la creatividad en arte y emprendimiento desde Bucaramanga surgen nuevas formas de crear, innovar y contar historias.
La cultura y la creatividad encuentran caminos inesperados cuando el talento se atreve a romper los límites entre disciplinas. Ese es el caso de Laura Julieth Guerrero Torres, una joven bumanguesa de 25 años que ha logrado fusionar dos mundos aparentemente opuestos: el cine de terror y la gastronomía. Estudiante de Artes Audiovisuales y Gastronomía y Alta Cocina de la Universidad Autónoma de Bucaramanga UNAB, Laura ha convertido una pasión de infancia en un proyecto profesional que combina efectos especiales, maquillaje prostético, producción audiovisual y arte culinario. Su historia demuestra cómo la creatividad puede convertirse en una herramienta para innovar, emprender y fortalecer las industrias culturales y creativas de la región.
Una pasión que nació en Halloween
Desde los 12 años, Laura comenzó a experimentar con máscaras, maquillaje, látex y sangre artificial para crear sus propios disfraces junto a su hermano. Lo que empezó como un juego despertó una fascinación por los efectos especiales utilizados en las películas de terror. «Cuando éramos más jóvenes veíamos películas y nos preguntábamos cómo hacían esas máscaras o la sangre falsa. Ahí descubrí que quería aprender ese arte», recuerda. Hoy, en una habitación de su casa convertida en pequeño taller creativo, conserva máscaras, ojos, dedos y prótesis elaboradas por ella misma, resultado de años de práctica, paciencia y aprendizaje.
Cuando la cocina se convierte en efectos especiales
La formación simultánea en Gastronomía y Artes Audiovisuales le permitió descubrir una combinación poco común, pero altamente innovadora. Gracias a conocimientos adquiridos en repostería y técnicas culinarias, Laura ha aprendido a fabricar elementos hiperrealistas para producciones audiovisuales, incluyendo órganos, heridas y vísceras completamente comestibles. «Lo que aprendí en Gastronomía me ha servido para crear prostéticos y efectos especiales. Incluso he elaborado vidrios falsos comestibles y órganos para escenas de cine», explica. Uno de los ejemplos más destacados de esta fusión artística ocurrió durante la producción del cortometraje de terror «Líbranos del Mal», donde desarrolló efectos especiales comestibles para varias escenas del rodaje.
Cultura, arte y nuevas narrativas
Historias como la de Laura reflejan el potencial creativo que existe en Bucaramanga y la importancia de apoyar procesos formativos que impulsen nuevas expresiones artísticas. Desde La Cultural 100.7 FM celebramos estas iniciativas que nacen desde la educación, la investigación y el arte, y que demuestran cómo la cultura puede dialogar con la tecnología, el emprendimiento y la innovación para crear nuevas oportunidades. La creatividad no solo transforma ideas en proyectos; también fortalece las industrias culturales y contribuye a la construcción de una sociedad más diversa, dinámica y abierta a nuevas formas de expresión.
Sueños que toman forma
Actualmente Laura trabaja en la consolidación de «Red Poison», una empresa especializada en maquillaje prostético, efectos especiales y diseño de vestuario para producciones audiovisuales. Además, proyecta crear «Cocina Roja», una propuesta gastronómica inspirada en películas, series y videojuegos de terror, donde los alimentos se conviertan en experiencias temáticas para los amantes del género.»Es un sueño que todavía estoy construyendo, pero cada día veo más resultados y eso me hace feliz», afirma. Su historia es una muestra de cómo el arte, la formación académica y la pasión pueden convertirse en motores de transformación personal y cultural, inspirando a otros jóvenes a explorar caminos creativos y convertir sus ideas en realidad. Porque cuando la imaginación no conoce límites, la cultura encuentra nuevas maneras de sorprender al mundo.
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