Del cultivo de frutas al vino espumoso de La Paz, Santander.

22 de agosto de 2022
Desde La Paz un municipio de la provincia de Vélez, una familia campesina lleva años cosechando frutas; su cultura y su tradición labriega se transformaron en un emprendimiento etílico, la producción de vinos frutales. Indalecio Cañas, químico de profesión salió de su pueblo para estudiar esta carrera que le permitió a su tío y a […]
Por Equipo Comunicaciones

Desde La Paz un municipio de la provincia de Vélez, una familia campesina lleva años cosechando frutas; su cultura y su tradición labriega se transformaron en un emprendimiento etílico, la producción de vinos frutales.

Indalecio Cañas, químico de profesión salió de su pueblo para estudiar esta carrera que le permitió a su tío y a la familia convertir los cultivos frutales en vino, esto les permitió tener más estabilidad en los ingresos de todos.

“Nosotros actualmente estamos elaborando una serie de vinos a partir de frutas y hay una producción que la sacamos del mucílago de cacao, en la finca de mi tío David Benavidez” comentó.

El cacao, la naranja, el agras, lulo y la guayaba son los productos que se dan en las latitudes de la finca del señor David (el tío de don Indalecio) quien es el famoso de la historia, ya que se ha dedicado a participar en programas radiales campesinos y esto le ha traído fama a su finca, la productora de los frutos para los vinos.

Indalecio recordó su época universitaria, aquella que le permitió vivir en el campo y desarrollar ideas emprendedoras “Tuve la oportunidad de ingresar a la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, UPTC, en Tunja, estudiar química y cuando yo iba a la finca, cerca de donde mi tío, mi padre también tenía una, allí me encontré un pajarito, el carpintero, éste le hace un huequito a la mazorca de cacao y se come la sabia, pero a los tres días uno huele esa mazorca y desarrolla unos aromas muy ricos” recordó.

El sabor y las acetonas resultaron muy agradables al paladar, por esto fue su proyecto universitario. Sin más vueltas al asunto se esmeró por ensayar con la producción de vinos, se graduó y siguió su vida en el trabajo. La idea de crear empresa y un emprendimiento le rondaba ya hacía buen tiempo la cabeza, hasta que llegó la pandemia “me devolví para La Paz, donde me encontré a mi tío David y le dije que hiciéramos un vino de cacao” expresó que también su primo (hijo de don David) lo animó a iniciar el proyecto.

Un año llevaría mejorar la técnica del vino frutal “Sacamos el mucílago del cacao, lo acondicionamos, lo fermentamos y obtenemos unos vinos que denominamos vinos Casta, este es el nombre que tiene nuestro proyecto”

Indalecio agradece haber estudiado una carrera que pudo mezclar con las tradiciones del campo de La Paz, Santander y así mismo a las ferias agrícolas, esas invitaciones que le hacen para que así muchos puedan degustar una botellita de vino Casta de La Paz, Santander.

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