Ángela Hernández será recordada por ser una de las santandereanas más implacables a la hora de defender sus convicciones, desde la política estuvo a la altura de los debates más importantes en la lucha contra la corrupción, la defensa de la vida y la protección de los derechos fundamentales.
La noticia de su muerte caló en todos los círculos políticos, contradictores que siempre mantuvieron respeto y sus posturas conservadoras generaron polémica entre algunas minorías, aun así, fue siempre amable y noble con todos por igual.
Su lucha contra el cáncer fue acompañada por cientos de personas que seguían a través de redes sociales su fortaleza y el amor de su familia que estuvo siempre en la más importante de sus batallas.
Su amor por la política inició cuando tenía 8 años mientras estudiaba en la escuela Fé y Alegría del barrio Caldas, allí fue ganadora del concurso para ser ´niña concejal´ por un día. En esa visita al Concejo de Floridablanca, buscó la manera de hablar con todos los concejales y funcionarios públicos que pudo para gestionar una visita a un parque recreacional con sus amiguitos. Lo logró, todos los niños del colegio fueron gratis al desaparecido parque Los Lagos, tan famoso para la década de los 90´s.
Sin saberlo todos esos concursos la fueron enamorando de la política, del servicio y la llevaron a entender que, en lo público se podían solucionar muchos de los problemas de las comunidades.
Luego de fue niña diputada, niña senadora y cuando pudo tener su cédula hizo campaña al Concejo de Floridablanca.
Cumplió 18 años, empezó su campaña para ser concejal de Floridablanca. Nunca una mujer había sido elegida por voto popular en este municipio y menos una mujer tan joven. “Se la van a tragar viva en el concejo los hombres, no la van a dejar hablar” decían los más incrédulos.
Llegó al Concejo armada del temperamento que la caracterizó y así, le cerró la boca a más de uno que veía en ella fragilidad e inexperiencia. Pasó a convertirse en la generadora de importantes debates denunciando casos de corrupción en ese municipio y nunca le tembló la voz para hablar de frente.
Luego con una personalidad imbatible, inició su campaña a la Asamblea de Santander, siendo diputada en el 2015 con el aval del partido de La U y el apoyo de varias iglesias cristianas alcanzando 15.286 votos que le dieron uno de los 16 cupos de elección popular.
Después de una carrera importante se fue consolidando como una de las líderes más reconocidas de la región, reconcomiendo que le dio impulso para lanzarse a la Gobernación de Santander en el 2019. Fueron 215.680 personas las que respaldaron sus propuestas; la tercera votación después de Leónidas Gómez.
Fue ese año, en un chequeo médico, cuando supo que iniciaría su batalla contra el cáncer de mama, que después de superarlo, llegarían otras complejidades médicas que apagarían su voz.
Su legado vivirá por siempre, y esos caminos que labró le permitirán avanzar a más mujeres santandereanas en el mundo de la política, que como ella, sueñan con un mejor futuro para su gente.


